Justino Silverio.
Quizás como el que mas, quien escribe, cree en la educación como motor del progreso y columna de oportunidad, para elevar la dignidad de las personas, yo quisiera para la educación el 4%, y aun más, si fuera posible, voy más lejos, si alguna vez la clase política, el empresariado, los diversos gremios y demás fuerzas vivas de la nación se pusieran de acuerdo para elaborar una verdadera Agenda, el tema número uno debería ser EDUCACIÓN.
Cualquier otra persona un poco informada, sabe que el desarrollo de una nación y/o pueblos depende en gran parte de la educación. Se sabe que por cada grado académico que alcanza un país aumenta considerablemente el ingreso per cápita de su población.
El 4% es necesario y quizá algo más. Sin embargo el problema educativo en este país, a mi parecer no creo que seas asunto de dinero, con el actual esquema organizativo, la metodología y la cultura con que funciona la Educación en este país, se le puede aumentar un 20% y los avances podrían ser nulos.
Nuestro reto en asunto educativo es superar la actitud de remendar el gastado traje construido a imagen y semejanza de la deficiencia estatal de vieja data.
Con más dinero podemos pagar mejores salarios, construir nuevas aulas y nombrar más personal. Lamentablemente esto no bastaría para producir un avance en la calidad educativa.
Se trata de adecuar el currículo educativo a las exigencias del presente, cualificar el personal en consonancias a las transformaciones curriculares, eficientizar la administración del recurso humano, incorporar los avances tecnológicos de apoyo a la docencia y ampliar la disponibilidad de tiempo dentro de las aulas.
Por eso yo creo que no se debe botar los paraguas amarillos una vez se consiga el 4%. Mantenerlos, aunque ahora se cobijen bajo ellos los mismos que en el pasado redujeron, en vez de aumentar, los recursos de educación, como ocurrió en el periodo 2000-2004, donde se pasó de 2.5% a solo 1.5%. Mantenerlo aunque muchos piensen solo en el efecto momentáneo.
Es una magnífica oportunidad para que la sociedad dominicana, en especial la clase política, varíe la forma de hacer política y apueste a sinterizarnos por la educación dominicana.
Quien escribe es Periodista y Locutor, con vasta experiencias en Mercadotecnia y, experimentado en Relaciones Públicas.
Quizás como el que mas, quien escribe, cree en la educación como motor del progreso y columna de oportunidad, para elevar la dignidad de las personas, yo quisiera para la educación el 4%, y aun más, si fuera posible, voy más lejos, si alguna vez la clase política, el empresariado, los diversos gremios y demás fuerzas vivas de la nación se pusieran de acuerdo para elaborar una verdadera Agenda, el tema número uno debería ser EDUCACIÓN.
Cualquier otra persona un poco informada, sabe que el desarrollo de una nación y/o pueblos depende en gran parte de la educación. Se sabe que por cada grado académico que alcanza un país aumenta considerablemente el ingreso per cápita de su población.
El 4% es necesario y quizá algo más. Sin embargo el problema educativo en este país, a mi parecer no creo que seas asunto de dinero, con el actual esquema organizativo, la metodología y la cultura con que funciona la Educación en este país, se le puede aumentar un 20% y los avances podrían ser nulos.
Nuestro reto en asunto educativo es superar la actitud de remendar el gastado traje construido a imagen y semejanza de la deficiencia estatal de vieja data.
Con más dinero podemos pagar mejores salarios, construir nuevas aulas y nombrar más personal. Lamentablemente esto no bastaría para producir un avance en la calidad educativa.
Se trata de adecuar el currículo educativo a las exigencias del presente, cualificar el personal en consonancias a las transformaciones curriculares, eficientizar la administración del recurso humano, incorporar los avances tecnológicos de apoyo a la docencia y ampliar la disponibilidad de tiempo dentro de las aulas.
Por eso yo creo que no se debe botar los paraguas amarillos una vez se consiga el 4%. Mantenerlos, aunque ahora se cobijen bajo ellos los mismos que en el pasado redujeron, en vez de aumentar, los recursos de educación, como ocurrió en el periodo 2000-2004, donde se pasó de 2.5% a solo 1.5%. Mantenerlo aunque muchos piensen solo en el efecto momentáneo.
Es una magnífica oportunidad para que la sociedad dominicana, en especial la clase política, varíe la forma de hacer política y apueste a sinterizarnos por la educación dominicana.
Quien escribe es Periodista y Locutor, con vasta experiencias en Mercadotecnia y, experimentado en Relaciones Públicas.
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